Jesus4385
Jesús Paredes
Y si me vuelvo a ilusionar, que sea de ti
De tus matices grises y de colores,
de tu orgullo dócil al decir "lo siento",
de la ingenuidad con la que me miras,
y de la picardía con que a veces dices mi nombre,
de tu fe inquebrantable a Dios
y de la devoción en tus oraciones.
De tu impaciencia al esperar y de tu prisa al caminar,
de tu sonrisa tímida como el sol de primavera,
de tu fortaleza al confiarme tus temores,
y de tu sutileza al desnudar mis errores,
de tus idas y vueltas
y de tus desvelos resumidos en canciones.
De lo que no sabías que hay en ti,
de tu infinita esencia,
de cada uno de tus latidos,
de cada uno de tus suspiros,
de tu buen tacto al conversar
y de tu jocosa mirada en el azar de tus dados.
De tu aroma que me seduce y embriaga el alma,
de tu presencia en mis cálidos sueños,
de tu amor al vino y a lo dulce tinto,
de tus lágrimas de felicidad,
de tu silencio cuando al mirar escondes
la necesidad de un abrazo que le dimos nombre.
Y si me vuelvo a enamorar, que sea sólo de ti.
De tus matices grises y de colores,
de tu orgullo dócil al decir "lo siento",
de la ingenuidad con la que me miras,
y de la picardía con que a veces dices mi nombre,
de tu fe inquebrantable a Dios
y de la devoción en tus oraciones.
De tu impaciencia al esperar y de tu prisa al caminar,
de tu sonrisa tímida como el sol de primavera,
de tu fortaleza al confiarme tus temores,
y de tu sutileza al desnudar mis errores,
de tus idas y vueltas
y de tus desvelos resumidos en canciones.
De lo que no sabías que hay en ti,
de tu infinita esencia,
de cada uno de tus latidos,
de cada uno de tus suspiros,
de tu buen tacto al conversar
y de tu jocosa mirada en el azar de tus dados.
De tu aroma que me seduce y embriaga el alma,
de tu presencia en mis cálidos sueños,
de tu amor al vino y a lo dulce tinto,
de tus lágrimas de felicidad,
de tu silencio cuando al mirar escondes
la necesidad de un abrazo que le dimos nombre.
Y si me vuelvo a enamorar, que sea sólo de ti.
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