Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
No despertar del frío que te obliga
a buscar calor bajo la manta
y no ser suficiente mientras sueñas
con muslos de algodón y penachos de humo;
abanicos de lo verde
el deseo más fuerte que te agita
de las hojas con el viento,
sábanas de ti se vuelven pájaros
sientes el desplegar de su aleteo
hacia tu boca,
pulmones de la noche y palpito que ciega
y que respira, un látigo certero
un expandir de la galaxia toda
un reducir el cosmos al segundo,
labios deshojando pétalos
abren cálices de oro en el silencio,
manos y pies se desvanecen pronto
roja la garganta abre sus ecos.
Nada es más verdad
que el frío de la hoguera
valle de lágrimas es
y todo arde.