Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Premonición de amarillos en mi cuarto
vientre desplumado de sol en la azotea
navío que navega cada noche en tus labios
sin hacer escalas, pero dejando huellas,
desplegando al viento talismán de estrellas
el sonido de la voz como sirena en aguas
con atracción de líquidos a la garganta opuesta
derramarse en olas, de piedras sobre la arena
de fricciones de lo oscuro hasta dejarlo en blanco
y eso es todo para mí, de mi pillaje presto
que mira con ambos ojos y toca con las dos manos
contornos de tu riqueza
corazón sin equipaje
amarillo hasta en los huesos.