Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sì supieras que no tengo motivos,
una tarde de otoño
los perdí,
era de tu mirada un cautivo,
única razón de mi frenesí.
Que insípida que es la vida
sin la sal de tu sonrisa,
como una mar desabrida,
como el mar sin la brisa.
Si supieran como cantan
las voces en mi silencio,
cuando me rondas la mente
y como un milagro presenció
tu imagen ahora ausente.
Si supieras, reina mía,
que por ti retorna la alegría,
sé que nunca más te irías,
espero volver a verte....
una tarde de otoño
los perdí,
era de tu mirada un cautivo,
única razón de mi frenesí.
Que insípida que es la vida
sin la sal de tu sonrisa,
como una mar desabrida,
como el mar sin la brisa.
Si supieran como cantan
las voces en mi silencio,
cuando me rondas la mente
y como un milagro presenció
tu imagen ahora ausente.
Si supieras, reina mía,
que por ti retorna la alegría,
sé que nunca más te irías,
espero volver a verte....