Labios

daniel amaya

Poeta fiel al portal
Labios


¡Oh de mi amor!

de la carne viva

los dientes carcomen con castigo,

pausado recado táctico

una pluma descosida en tacto

del amor sumergida en aguas,

de la muerte se implora delirios

en cada gota que ahoga.


Oh de mi amor,

del perfume cárnico

a las fieras hambrientas,

en la entrada del templo

donde la pasión embulle

el pastizal es guarida de bravíos

deseándose su sangre

del uno, del otro

la sed del uno por el otro…


Del amor mío,

del deseo desbordado

de la boca entorpecida

conozco en esas tierras

carne que se devora

del uno, del otro…


De mi amor,

mi amor,

del suave tacto

a fuego en él,

no imagino un corazón

perdiendo sangre lentamente,

ni los agresivos choques de aguas

compradas en la oscuridad,

de la carne,

del uno, del otro…
 
Última edición:
Labios


¡Oh de mi amor!

de la carne viva

los dientes carcomen con castigo,

pausado recado táctico

una pluma descosida en tacto

del amor sumergida en aguas,

de la muerte se implora delirios

en cada gota que ahoga.


Oh de mi amor,

del perfume cárnico

a las fieras hambrientas,

en la entrada del templo

donde la pasión embulle

el pastizal es guarida de bravíos

deseándose su sangre

del uno, del otro

la sed del uno por el otro…


Del amor mío,

del deseo desbordado

de la boca entorpecida

conozco en esas tierras

carne que se devora

del uno, del otro…


De mi amor,

mi amor,

del suave tacto

a fuego en él,

no imagino un corazón

perdiendo sangre lentamente,

ni los agresivos choques de aguas

compradas en la oscuridad,

de la carne,

del uno, del otro…
Hermoso poema escrito con mucha intensidad, daniel. Un gusto pasar por tus letras. Saludo cordial
 
¡Cuánta fuerza tienen sus versos que declaman amor y delirio por esos labios!
Un placer de lectura, saludos.
Labios


¡Oh de mi amor!

de la carne viva

los dientes carcomen con castigo,

pausado recado táctico

una pluma descosida en tacto

del amor sumergida en aguas,

de la muerte se implora delirios

en cada gota que ahoga.


Oh de mi amor,

del perfume cárnico

a las fieras hambrientas,

en la entrada del templo

donde la pasión embulle

el pastizal es guarida de bravíos

deseándose su sangre

del uno, del otro

la sed del uno por el otro…


Del amor mío,

del deseo desbordado

de la boca entorpecida

conozco en esas tierras

carne que se devora

del uno, del otro…


De mi amor,

mi amor,

del suave tacto

a fuego en él,

no imagino un corazón

perdiendo sangre lentamente,

ni los agresivos choques de aguas

compradas en la oscuridad,

de la carne,

del uno, del otro…
 

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