Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
La hora que otros duermen
otros precipitan su sed en el vacío,
en la barra de un bar en un rincón del planeta
estrellas desocupadas se cambian
de sitio,
el agua poco limpia en los lavabos,
la hora en que el friegaplatos
no para de dar vueltas
disolver la grasa tan difícil,
siempre en la mano quitando el polvo
de millones de partículas que no cesan
inmortales
con algo de telas de araña en los ojos
en ese culo de botella insípido
que ya no guarda nada,
la hora,
llegó la hora,
la máquina de café
ya no da cambio.