La brisa primaveral de tu aliento
despierta el fulgor del sol que arde en mi mirada.
Tus labios con sabor a leños
encienden destellos apasionados
en el órgano muscular
que muerdes en la sima de mi boca.
En esta tierra bendecida
se respira aire de amor y libertad.
Los árboles frutales
impregnan nuestras dermis
y envueltos con aromas campestres
volamos con las alas del deseo
... vestidos/ desnudos.