aquiles mendoza
Poeta recién llegado
Amor Verdadero
Por Aquiles Mendoza
Dedicado a mi Madre
Hay un amor en mi vida que nadie me lo quita,
que perdona todas mis locuras, mi insensatez;
ese amor del que les hablo es el de mi viejita,
mujer santa que se impacienta cuando no me ve.
Grande como el mundo, es ese amor de mi vida;
¡Grande! !Sin fin! Cual el éter de mi pensamiento;
Es la medicina celestial que sana mis heridas
y es la lumbrera que guía mi pensamiento.
Ese amor del que les hablo, es el verdadero;
el que no finge, que no engaña, que me espera;
es ese que hace menos escabroso mi sendero
y para quien siempre mis lágrimas son sinceras.
Ese amor del que les hablo, el de mi madre es;
es el único que es puro, el único que es santo;
No me miente por amargas que sean las verdades
y es el único que llora conmigo mi llanto.
Ese amor con nadie tengo que disputármelo,
ese amor no me riñe, no me cela, me aconseja;
ese amor no temo que alguien quiera quitármelo
por que es regalo que Dios me ha dado en la tierra.
Por Aquiles Mendoza
Dedicado a mi Madre
Hay un amor en mi vida que nadie me lo quita,
que perdona todas mis locuras, mi insensatez;
ese amor del que les hablo es el de mi viejita,
mujer santa que se impacienta cuando no me ve.
Grande como el mundo, es ese amor de mi vida;
¡Grande! !Sin fin! Cual el éter de mi pensamiento;
Es la medicina celestial que sana mis heridas
y es la lumbrera que guía mi pensamiento.
Ese amor del que les hablo, es el verdadero;
el que no finge, que no engaña, que me espera;
es ese que hace menos escabroso mi sendero
y para quien siempre mis lágrimas son sinceras.
Ese amor del que les hablo, el de mi madre es;
es el único que es puro, el único que es santo;
No me miente por amargas que sean las verdades
y es el único que llora conmigo mi llanto.
Ese amor con nadie tengo que disputármelo,
ese amor no me riñe, no me cela, me aconseja;
ese amor no temo que alguien quiera quitármelo
por que es regalo que Dios me ha dado en la tierra.