Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
No es suficiente
una noche para amarnos
Cinco o seis al menos
para comernos los labios
Lunes para vernos a los ojos
y decir todo lo sentido, echando
al fuego los despojos e imaginando
ardiente los antojos como rito del amor,
sacrificio a las ganas
Lunes de las lunas
para crecer el amor
Martes del te quiero
te quiero lluvia, te quiero roca
te quiero arena entre mis dedos
Te quiero calle, te quiero acera
te quiero libre y en cadenas;
así, como el poeta quiere a la luna
Miércoles de seda
Se da el beso más profundo
se da la caricia más tierna
se da ese abrazo que se anhela
Se da la seda, y los encajes
se da el alma y sus siluetas
Jueves del compromiso
con permiso de tus labios
con permiso de tus manos
comprometo a mi pecho
delicado abrir tus pies
y ese camino estrecho
recorrerlo otra vez
Viernes para venir al mundo
después de tu espacio haber recorrido,
viernes para el descanso de todo
aquello que aún sentimos y entre los astros
aún eclipsados seguir fundidos en un abrazo
Sábado de resurrección
de aquel fénix embravecido
que busca una vez más
escribir en tus sesos
las tantas cosas que
alguna vez vivimos.
una noche para amarnos
Cinco o seis al menos
para comernos los labios
Lunes para vernos a los ojos
y decir todo lo sentido, echando
al fuego los despojos e imaginando
ardiente los antojos como rito del amor,
sacrificio a las ganas
Lunes de las lunas
para crecer el amor
Martes del te quiero
te quiero lluvia, te quiero roca
te quiero arena entre mis dedos
Te quiero calle, te quiero acera
te quiero libre y en cadenas;
así, como el poeta quiere a la luna
Miércoles de seda
Se da el beso más profundo
se da la caricia más tierna
se da ese abrazo que se anhela
Se da la seda, y los encajes
se da el alma y sus siluetas
Jueves del compromiso
con permiso de tus labios
con permiso de tus manos
comprometo a mi pecho
delicado abrir tus pies
y ese camino estrecho
recorrerlo otra vez
Viernes para venir al mundo
después de tu espacio haber recorrido,
viernes para el descanso de todo
aquello que aún sentimos y entre los astros
aún eclipsados seguir fundidos en un abrazo
Sábado de resurrección
de aquel fénix embravecido
que busca una vez más
escribir en tus sesos
las tantas cosas que
alguna vez vivimos.
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