charlie ía
tru váyolens
reflexionando acerca
de la naturaleza del amor y el sexo
miro tus ojos
pensaba en rozar suavemente
tus dedos
con la punta de los míos
dirigiéndolos hacia el atardecer
de un compromiso erótico superior.
pero no lo haré.
rozando ligeramente
las sugerentes avenidas de miami
largas como tus piernas
encantadoras como tu hipnotizante voz,
una inocencia se mezcla con una asfixiante
ausencia de lucidez,
y de todo lo que se le parezca:
pero lo haré.
quizás
eso que yo he estado buscando en realidad
no sea un paseo de veinticinco minutos por ocean drive,
sino más bien un miedo
imposible de detener. con los dedos entrelazados.
entonces,
¿por cuánto tiempo más
serán mías esas nalgas que
ejercitás a diario con dedicación?
hace tanto
que encuentro divertido
poner esa misma dedicación en mantener a cargo
a la asfixiante ausencia de sentido común
que me produce
el roce de nuestros asientos.
de la naturaleza del amor y el sexo
miro tus ojos
pensaba en rozar suavemente
tus dedos
con la punta de los míos
dirigiéndolos hacia el atardecer
de un compromiso erótico superior.
pero no lo haré.
rozando ligeramente
las sugerentes avenidas de miami
largas como tus piernas
encantadoras como tu hipnotizante voz,
una inocencia se mezcla con una asfixiante
ausencia de lucidez,
y de todo lo que se le parezca:
pero lo haré.
quizás
eso que yo he estado buscando en realidad
no sea un paseo de veinticinco minutos por ocean drive,
sino más bien un miedo
imposible de detener. con los dedos entrelazados.
entonces,
¿por cuánto tiempo más
serán mías esas nalgas que
ejercitás a diario con dedicación?
hace tanto
que encuentro divertido
poner esa misma dedicación en mantener a cargo
a la asfixiante ausencia de sentido común
que me produce
el roce de nuestros asientos.