Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
No reserves asientos de primera
cuando vengas a verme,
no pretendas lujos innecesarios
que ninguno queremos,
escríbeme eso sí, antes de partir
los días que no vengas,
para arrancarlos sin tregua
como fruta pasada
de este calendario;
necesidades que nacen
para desenmascarar vacíos
hoja tras hoja
pétalo a pétalo,
reafirmando deseos
que no hallan la hora
de este encuentro primero
en el abecedario.
No reserves la suite de un hotel
para arrancarme la ropa
al calor de unas velas,
en mi piso te espera
náufrago de tu amor
el colchón en el suelo,
remaré junto a ti sin remos
más cerca de la raíz
el uno en el otro.
No reserves un palco en la ópera
para escucharme,
mi público será
susurro de tu piel entre mis dedos.
No reserves mesa
en un local de estrellas
para paliar el hambre,
ya sabes que mi hambre
es muy de andar por casa,
más carnal que estelar
más líquido que aire.
Beberé de tu copa
para acabar cuanto antes
con esta sed que tengo
de saberme en tu boca
de saber encontrarte
en un cristal pulido
sin aristas ni rotas
ilusiones de amarte.
No reserves amor
un asiento que no lleve
de antemano tu nombre,
no quiero que sea tu viaje
un desconocido tránsito
de tu pasado a mis brazos
de tus quizás a mis siempres
de tu lágrima a la hoguera
donde se incendia la nieve.
No reserves amor
improvisa, tú sabes,
cuando cae la noche
y el día se enciende.
cuando vengas a verme,
no pretendas lujos innecesarios
que ninguno queremos,
escríbeme eso sí, antes de partir
los días que no vengas,
para arrancarlos sin tregua
como fruta pasada
de este calendario;
necesidades que nacen
para desenmascarar vacíos
hoja tras hoja
pétalo a pétalo,
reafirmando deseos
que no hallan la hora
de este encuentro primero
en el abecedario.
No reserves la suite de un hotel
para arrancarme la ropa
al calor de unas velas,
en mi piso te espera
náufrago de tu amor
el colchón en el suelo,
remaré junto a ti sin remos
más cerca de la raíz
el uno en el otro.
No reserves un palco en la ópera
para escucharme,
mi público será
susurro de tu piel entre mis dedos.
No reserves mesa
en un local de estrellas
para paliar el hambre,
ya sabes que mi hambre
es muy de andar por casa,
más carnal que estelar
más líquido que aire.
Beberé de tu copa
para acabar cuanto antes
con esta sed que tengo
de saberme en tu boca
de saber encontrarte
en un cristal pulido
sin aristas ni rotas
ilusiones de amarte.
No reserves amor
un asiento que no lleve
de antemano tu nombre,
no quiero que sea tu viaje
un desconocido tránsito
de tu pasado a mis brazos
de tus quizás a mis siempres
de tu lágrima a la hoguera
donde se incendia la nieve.
No reserves amor
improvisa, tú sabes,
cuando cae la noche
y el día se enciende.
Última edición: