(Imagen de la web)
I
Las sombras abren sus ventanas
a los lagartos que se asoman
para contemplar la democracia del verbo
que resbala bajo la lluvia.
No tienes alas pero en tus rodillas
hay un cometa subiendo
al sur infinito.
Oye lo que te digo
desde mis francas pupilas:
adoro lo que tus ojos miran
si miran el réquiem hidrolizado
del alma que te ama.
El viento envasado deja huellas
en la música que entonan
tus pequeñas manos.
El amor es simple
si se abotonan los faros
a la despedida de la tarde
que me acorrala cuando utilizas
el colágeno
de tus rubias piernas.
Quieren los besos glaucos
un mar chiquitito para nadar
en la luz inquieta
de un vivo retrato carnal.
Nos dejamos caer en las
apetecibles manecillas
de los abrazos
y las canciones que
suben sin palabras a la mesa
de una rollada melodía.
De todos mi sueños
tú eres el mejor,
y en cada uno de ellos
todo es cercano
y abierto a las promesas
que el mágico tiempo destila
Eban
( Cartagena, Enero 2012 )
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