De los ponientes de los versos;
de esos excesos de rosas y recuerdos;
de esos caminos, que flotan en el aire,
y esos cipreses, que se reúnen con las lavanderas…
de esos ferrocarriles, que se entregan a las playas;
esos telescopios que se abren , a la luz de la cultura,
y esas aves, que brotan, de las manos de los niños…
de las ballenas, que evangelizaban en los tejados;
de esos corazones, que se buscaban, entre las olas…
de la mujer,
de los brillos que se trepaban, por sus largos cabellos negros;
del zorro que volaba, veloz, a sus brazos…
y de nuestros portales,
poblados de murciélagos invulnerables.
de esos excesos de rosas y recuerdos;
de esos caminos, que flotan en el aire,
y esos cipreses, que se reúnen con las lavanderas…
de esos ferrocarriles, que se entregan a las playas;
esos telescopios que se abren , a la luz de la cultura,
y esas aves, que brotan, de las manos de los niños…
de las ballenas, que evangelizaban en los tejados;
de esos corazones, que se buscaban, entre las olas…
de la mujer,
de los brillos que se trepaban, por sus largos cabellos negros;
del zorro que volaba, veloz, a sus brazos…
y de nuestros portales,
poblados de murciélagos invulnerables.