claudiorbatisti
claudiorbatisti
La luna era ese párpado cerrado
que flotaba en un cielo de la nada,
la mente retenía la mirada
hipnótica, del astro desvelado.
La noche era un jardín embelesado
con esencias de alquimia en tu mirada
y tu infancia una estrella constelada
en un edén de amor iluminado.
La luna viene ahora y se disloca
y lanza su saeta de diamante
sobre los labios rojos de tu boca.
De este encuentro final exuberante
el recuerdo dorado te provoca,
y al poeta lo dejas, anhelante.
Claudio Batisti