ricardo felipe
Poeta recién llegado
Ha llegado nuestro momento…
Después de tantas desmedidas y corazones rotos,
después de constantes luchas con lo imposible,
con lo adverso,
con la soledad,
finalmente la esperanza vino con las olas de la mar.
¿Quién diría que finalmente dos líneas paralelas se unirían?
que no siempre la espera acaba con el tiempo,
hoy ha llegado nuestro momento y en mí te tengo,
esparcida en el fondo de mi alma
y el más reciente pensamiento.
Ha llegado el momento,
después de ser un pescador de ilusiones sin edad,
finalmente descubrí la inmensidad,
yo te encontré sentada en una roca testigo perpetua,
de tantas competencias perdidas,
nadando contra la corriente,
mientras tratamos de entender lo que en lo más hondo se siente.
Ha llegado nuestro momento,
finalmente se impuso la verdad del corazón,
en la ecuación del sentimiento quedó borrada la negación de lo posible,
pues ahora somos libres,
para contarnos tantas cosas mirando al cielo abierto,
ha llegado nuestro momento, es cierto,
porque un amanecer siempre regresa, cuando la noche termina por desvanecerse…
Ricardo Felipe
Un soñador sin mucha estirpe
Después de tantas desmedidas y corazones rotos,
después de constantes luchas con lo imposible,
con lo adverso,
con la soledad,
finalmente la esperanza vino con las olas de la mar.
¿Quién diría que finalmente dos líneas paralelas se unirían?
que no siempre la espera acaba con el tiempo,
hoy ha llegado nuestro momento y en mí te tengo,
esparcida en el fondo de mi alma
y el más reciente pensamiento.
Ha llegado el momento,
después de ser un pescador de ilusiones sin edad,
finalmente descubrí la inmensidad,
yo te encontré sentada en una roca testigo perpetua,
de tantas competencias perdidas,
nadando contra la corriente,
mientras tratamos de entender lo que en lo más hondo se siente.
Ha llegado nuestro momento,
finalmente se impuso la verdad del corazón,
en la ecuación del sentimiento quedó borrada la negación de lo posible,
pues ahora somos libres,
para contarnos tantas cosas mirando al cielo abierto,
ha llegado nuestro momento, es cierto,
porque un amanecer siempre regresa, cuando la noche termina por desvanecerse…
Ricardo Felipe
Un soñador sin mucha estirpe