Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Un paraguas rojo, dos sombreros al viento,
un lugar lejano, tres abrigos vestidos de invierno,
una cabaña nevada, cuatro ciervos a lo lejos,
una nube que amenaza, cinco lluvias entre abetos.
Un lunes como cualquier otro, los primeros seis días de cualquier enero,
un martes casi festivo, siete novias para siete velos,
un miércoles de otro año, ocho años de destierro,
un jueves vestido de viernes, nueve sábados y acabo febrero.
Un domingo sin madrugar, diez menos cuarto y me despierto
y descubro que aprendí a contar del uno al diez y me llevo un cuento
y me invento un rey, recojo un zapato, la busco y no la encuentro
y dibujo de brillos una carroza con cuatro de mis cinco dedos.
Y un caballo de desboca y se me acelera el deseo
de encontrarla pronto, porque pronto se me acabará el tiempo
y será el primer miércoles del primer día de un nuevo enero
y otra vez será otro año y tendré que aprender a contar de nuevo.
un lugar lejano, tres abrigos vestidos de invierno,
una cabaña nevada, cuatro ciervos a lo lejos,
una nube que amenaza, cinco lluvias entre abetos.
Un lunes como cualquier otro, los primeros seis días de cualquier enero,
un martes casi festivo, siete novias para siete velos,
un miércoles de otro año, ocho años de destierro,
un jueves vestido de viernes, nueve sábados y acabo febrero.
Un domingo sin madrugar, diez menos cuarto y me despierto
y descubro que aprendí a contar del uno al diez y me llevo un cuento
y me invento un rey, recojo un zapato, la busco y no la encuentro
y dibujo de brillos una carroza con cuatro de mis cinco dedos.
Y un caballo de desboca y se me acelera el deseo
de encontrarla pronto, porque pronto se me acabará el tiempo
y será el primer miércoles del primer día de un nuevo enero
y otra vez será otro año y tendré que aprender a contar de nuevo.
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