Eremita
Poeta recién llegado
Sed
Mis ojos tienen sed
de cielo azul o gris -no importa-.
Tengo sed de montañas,
de lagunas y ríos tranquilos,
donde pueda desnudar mi voz, y tirar lejos
las viejas ropas de mis costumbres.
De esa agua tranquila te alzas,
rostro largamente amado,
pero, como en la oscura noche, te pierdo,
y cuando creo encontrarte, siempre,
te me desapareces de los ojos
y aún del corazón desapareces.
Entonces, a través de los campos te persigo,
soy el polvo del viento, al borde de sutiles arroyos.
Soy el dolor buscándote.
Como si fuese un tren desvencijado
que fuese recorriendo, uno a uno,
mis sueños.
Régulo Briceño.
Mis ojos tienen sed
de cielo azul o gris -no importa-.
Tengo sed de montañas,
de lagunas y ríos tranquilos,
donde pueda desnudar mi voz, y tirar lejos
las viejas ropas de mis costumbres.
De esa agua tranquila te alzas,
rostro largamente amado,
pero, como en la oscura noche, te pierdo,
y cuando creo encontrarte, siempre,
te me desapareces de los ojos
y aún del corazón desapareces.
Entonces, a través de los campos te persigo,
soy el polvo del viento, al borde de sutiles arroyos.
Soy el dolor buscándote.
Como si fuese un tren desvencijado
que fuese recorriendo, uno a uno,
mis sueños.
Régulo Briceño.
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