claudiorbatisti
claudiorbatisti
En un cuarto de hotel desconocido:
horizonte celeste inesperado,
en donde entré con ella fascinado
con el fiero imposible ya vencido.
Y la besé en la boca, derretido,
el cuerpo frágil, dulce y extasiado;
deseo indescifrable del pasado,
delicia que compensa lo sufrido,
Yo no sentí rubor al verla nuda,
la dicha me ahogaba con su manto
y el cristal de mis ojos la demuda.
Cuando ella de rodillas, con encanto,
se prende de mi carne, casi ruda,
con la fiebre amorosa de su canto.
Claudio Batisti