Humos negros

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Me llaman tus labios
y resulta que no contesto números desconocidos,
en el cine hay dos descosidos
con los ojos vencidos sin fe en el amor.

Tregua, pido tregua para este viejo cementerio
que hace escasas noches fue farol
de un monasterio donde la pasión
tenía un buzón para hacer el amor,
tan falso y tan cierto.

La ventana de mi habitación tiene rotos tres vidrios,
así como así me conoces y hablando de mí
resulta que mi corazón vive al pie de un precipicio,
voy donde hizo hogar el despecho
y prometo que no he hecho con nadie el amor.

Humos negros me acompañan,
y la cereza del pastel caducó por la mañana,
nadie viene aquí y siempre se me escapa un buenos días,
ayer mirando tus cosas junto a mí
me di cuenta que casi no me haces falta.

El reloj de la cocina se detuvo a las tres,
quince minutos antes que te fueras,
el mundo es un triste juego de ajedrez
y yo un sonámbulo de esta ingrata novela.

El amor también se muere de frío
aunque quede un beso en el refrigerador,
salir al mundo me costó un resfrío
y amarte me dañó hasta el corazón.
 
Me llaman tus labios
y resulta que no contesto números desconocidos,
en el cine hay dos descosidos
con los ojos vencidos sin fe en el amor.

Tregua, pido tregua para este viejo cementerio
que hace escasas noches fue farol
de un monasterio donde la pasión
tenía un buzón para hacer el amor,
tan falso y tan cierto.

La ventana de mi habitación tiene rotos tres vidrios,
así como así me conoces y hablando de mí
resulta que mi corazón vive al pie de un precipicio,
voy donde hizo hogar el despecho
y prometo que no he hecho con nadie el amor.

Humos negros me acompañan,
y la cereza del pastel caducó por la mañana,
nadie viene aquí y siempre se me escapa un buenos días,
ayer mirando tus cosas junto a mí
me di cuenta que casi no me haces falta.

El reloj de la cocina se detuvo a las tres,
quince minutos antes que te fueras,
el mundo es un triste juego de ajedrez
y yo un sonámbulo de esta ingrata novela.

El amor también se muere de frío
aunque quede un beso en el refrigerador,
salir al mundo me costó un resfrío
y amarte me dañó hasta el corazón.

Cuánto frío queda
al pie de los recuerdos
mientras las nostalgias
florecen en verso
encantada de leerte

¡Pura vida!

con todo respeto,

ligiA
 
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