Mi silencio me sorprende
agraviado.
¿Dónde está su huella
y mi sentido?
¿Por qué tanto
me quiere extraviado?
¿Por qué así me prefiere
confundido?
Yo que fui su trozo
eterno y mal pulido.
Sin pausa y sin reposo,
fui su sueño más dolido.
Es sombra ahora cautiva
de lo que fue ella de mi.
Una sola imagen furtiva.
Y si he de ser lo que fui:
He de sortear sus ajuares
con mis roces forajidos,
penitente en sus altares
de pináculos erguidos.
He de redimir mis ansias confinadas
a sus besos con acordes celestiales.
He de vencer laderas empinadas
hasta sus cuencas fluviales.
He de verter en esos mares
mis caudales como ríos.
He de llegar a sus lugares
más oscuros y sombríos.
He de ser torpe
prisionero de su sexo, de su injuria.
Un lerdo e imbécil misionero
re posicionando su lujuria.
He de saborear su dominio.
Beber su exquisito veneno.
Pactar mi propio exterminio
por su hambre y desenfreno.
¿Dónde está ese mal amor mío?
¿Por qué eligió la noche?
Que me devuelva su cuerpo impío
y sea sorda a mi reproche.