Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te regalo el aire que respiro
cargado de sus letras y sus puntos,
de sus interrogantes, silencios y adjetivos,
divagaciones donde todo es repetirse.
Te regalo ascensos y descensos,
caracoles curvados en la nube,
laberintos del llanto sin protestas,
ventana de hojas en la noche
por donde la raíz se cuela a las estrellas.
Te regalo el último pecado del primate,
la última cadena del esclavo,
la única espina de la rosa
que no obtuvo respuesta
cuando pinchó un dedo.
Te regalo la bocanada de humo
que imaginó su fuente envuelta en llamas,
el principio del vuelo de las aves
cuando toda pluma era una incógnita.
Te regalo mi yo, mi duda y mi tropiezo,
no es mucho, sin embargo,
es todo cuanto tengo.