Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo cuanto no eres tú
se ve tan pequeño
y tiene esa lejanía en mi
tan incuestionable,
se apila como los grandes libros
que no se leen nunca
arranca sin novedades
calendarios al viento.
Todo cuanto no eres tú
intenta imitarte,
charcos y tejados grises,
sin lograrlo nunca,
lo alto que va por las nubes
deseando tu almohada
lo bajo que habla con las raíces
escudriñando tus ojos.
Todo es nada en tu ausencia
sólo tú lo sabes,
la lluvia que deja su amargura
en desiertos sin rostro,
sin pedir con la mano extendida
limosnas de azúcar
sin abrir grifos por donde cae
una noche sin pájaros.
Todo cuanto no eres tú
se ve tan pequeño
una estrella que por más que lo intenta
se cierra en los ojos,
cayendo del cielo.
se ve tan pequeño
y tiene esa lejanía en mi
tan incuestionable,
se apila como los grandes libros
que no se leen nunca
arranca sin novedades
calendarios al viento.
Todo cuanto no eres tú
intenta imitarte,
charcos y tejados grises,
sin lograrlo nunca,
lo alto que va por las nubes
deseando tu almohada
lo bajo que habla con las raíces
escudriñando tus ojos.
Todo es nada en tu ausencia
sólo tú lo sabes,
la lluvia que deja su amargura
en desiertos sin rostro,
sin pedir con la mano extendida
limosnas de azúcar
sin abrir grifos por donde cae
una noche sin pájaros.
Todo cuanto no eres tú
se ve tan pequeño
una estrella que por más que lo intenta
se cierra en los ojos,
cayendo del cielo.