Juan Carlos Acosta
Poeta recién llegado
En mis anhelos siempre surge un camino polvoriento, quizás con una mochila, quizás al volante de un coche, jamás nada previsto, como aguardando la sorpresa, jamás nada etiquetado, nunca algo trillado. En mis recuerdos, noches al raso, sin saber exactamente cómo viene mañana, una manta, una botella de agua, puede ser que un té y un sándwich. En mi memoria, las líneas de una autopista bajo un cielo estrellado, no se sabe dónde, ni falta que hace, o un puerto desconocido con luces naranja de una ciudad que duerme, no se sabe dónde. En mis deseos, volver a caminar sin rumbo, qué rumbo, sin temor a una luz lejana que permanece en el horizonte, sin prisas, sin ganas de llegar, sino de recorrer esa senda que nadie sabe adónde va.