Esta es la misma clase de amor
que, para mi desdicha,
otra clase de gente deshecha.
No existe un manual que enseñe
a apuntar correctamente la flecha.
Está claro que no vamos a congeniar.
Es más, aprenderás a odiar
con una fuerza pocas veces vista,
comparable solo con mi fatalista
sensación de rencor surrealista.
Esta es sólo la primera hojeada,
a nuestro libreto inconcluso.
Creer lo contrario es iluso.
A dejarlo, simplemente, me rehúso.
Seguiré siendo tu intruso.
Está todo minuciosamente preparado.
Sigue así de acuerdo al programa.
En esquinas opuestas de una trama.
Tu comedia para mí fue un drama.
Aún no sabes cuánto odia quien ama.
Tu comedia para mi fue un drama.
Aún no sabes cuánto odia quien ama.