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Tiempos de apocalipsis

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Ilust.: Beato de Liébana.


TIEMPOS DE APOCALIPSIS


Tallaron los años las piedras

de aquella ciudad en ruinas.

Árboles petrificados negaron su sombra al día

caravanas de paso lento

formaron coros de ángeles

ante las puertas cerradas



Y los vientos del noroeste anunciados por los frailes

trajeron frutas silvestres

y bayas de duro cobre

que relucieron en un día ya lejano.

Yo pude dormir de pie

bajo pendones ajados

y algún ballestero loco

me encargó versos y cánticos



Mientras en avenidas tortuosas

las aguas hervían como caldos de cultivo

Tiempos de apocalipsis

las águilas que habían llegado de Patmos

se acuclillaron sumisas

extendiendo heráldicas

sus alas de imponente envergadura



¿Cómo se anuncia el término

de esta cultura alocada

de esta desapasionada marcha

hacia el final y la nada?



La vieja ciudad dormita entre canciones de guerra

Duermen las doncellas saciadas por el placer

y los guerreros salieron a la caza del gran oso

Es la paz previa al desastre



Puede que en los scriptoria

los monjes casi ciegos

pueda terminar las brillantes iluminaciones

de códices y cantorales

para alabar al poseso.



El círculo de lo eterno gira en su vacío perpetuo

doncellas y caballeros retoman su aspecto de estatua

para, erguidos, formar el pétreo cortejo,

mientras el ocaso va tejiendo con sangre

la bendición del Cordero.



Vieja ciudad medieval que revivo entre dos tragos

de licor casamentero

mientras los neones titilan cambiando del rojo al negro.

Busco, busco entre vómitos de borrachos

aquel poema que debí entregar en tu entierro.

Porque una vez,

hace tiempo,

yo también escribí versos...
 
Última edición:
La vieja ciudad dormita entre canciones de guerra

Duermen las doncellas saciadas por el placer

y los guerreros salieron a la caza del gran oso

Es la paz previa al desastre

AMADO poeta Miguel, primeramente me da mucho gusto verle después de unos días que no le leía. Espero que se encuentre bien de salud dentro de lo que cabe. Regresa con poemazo, si me permite la palabra. Estamos en esos días de "llanto y clamor" y no creo que vengan días mejores aúnque los deseamos de seguro. Paso y dejo mi saludo en un abrazo fraterno deseando para ud lo mejor del 2021 lleno de salud y paz. Se le extraña cuando no está, realmente que sí...
 
Querida compañera Guadalupe: La mayor satisfacción para quien aquí escribe es el reconocimiento de sus ausencias, como si a alguien le faltase algún ingrediente del menú, que aunque sea rutinario resulta satisfactorio. Afortunadamente no han sido motivos de salud los que me han impedido dejar mi huella en estas páginas; desafortunadamente han sido ausencias de inspiración, que son más lamentables en estos casos. Supongo, aunque no lo deseo, que tú también las habrás padecido. Efectivamente vivimos tiempos de llanto y clamor (menos clamores que llantos). Espero que en esa zona donde vives, tan sensible políticamente hablando, ni unos ni otros hayan afectado tu cotidiano vivir. Que ninguna nube oscura pueda ensombrecer el sol de tu poesía. Un fuerte abrazo desde el Mediterráneo, ahora otra vez luminoso,
miguel
 
Última edición:
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Ilust.: Beato de Liébana.


TIEMPOS DE APOCALIPSIS


Tallaron los años las piedras

de aquella ciudad en ruinas.

Árboles petrificados negaron su sombra al día

caravanas de paso lento

formaron coros de ángeles

ante las puertas cerradas



Y los vientos del noroeste anunciados por los frailes

trajeron frutas silvestres

y bayas de duro cobre

que relucieron en un día ya lejano.

Yo pude dormir de pie

bajo pendones ajados

y algún ballestero loco

me encargó versos y cánticos



Mientras en avenidas tortuosas

las aguas hervían como caldos de cultivo

Tiempos de apocalipsis

las águilas que habían llegado de Patmos

se acuclillaron sumisas

extendiendo heráldicas

sus alas de imponente envergadura



¿Cómo se anuncia el término

de esta cultura alocada

de esta desapasionada marcha

hacia el final y la nada?



La vieja ciudad dormita entre canciones de guerra

Duermen las doncellas saciadas por el placer

y los guerreros salieron a la caza del gran oso

Es la paz previa al desastre



Puede que en los scriptoria

los monjes casi ciegos

pueda terminar las brillantes iluminaciones

de códices y cantorales

para alabar al poseso.



El círculo de lo eterno gira en su vacío perpetuo

doncellas y caballeros retoman su aspecto de estatua

para, erguidos, formar el pétreo cortejo,

mientras el ocaso va tejiendo con sangre

la bendición del Cordero.



Vieja ciudad medieval que revivo entre dos tragos

de licor casamentero

mientras los neones titilan cambiando del rojo al negro.

Busco, busco entre vómitos de borrachos

aquel poema que debí entregar en tu entierro.

Porque una vez,

hace tiempo,

yo también escribí versos...

Excelente trabajo, querido amigo Miguel, siempre enriquecedor y placentero leer tus obras. Un abrazo, y mis mejores deseos.
 
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Ilust.: Beato de Liébana.


TIEMPOS DE APOCALIPSIS


Tallaron los años las piedras

de aquella ciudad en ruinas.

Árboles petrificados negaron su sombra al día

caravanas de paso lento

formaron coros de ángeles

ante las puertas cerradas



Y los vientos del noroeste anunciados por los frailes

trajeron frutas silvestres

y bayas de duro cobre

que relucieron en un día ya lejano.

Yo pude dormir de pie

bajo pendones ajados

y algún ballestero loco

me encargó versos y cánticos



Mientras en avenidas tortuosas

las aguas hervían como caldos de cultivo

Tiempos de apocalipsis

las águilas que habían llegado de Patmos

se acuclillaron sumisas

extendiendo heráldicas

sus alas de imponente envergadura



¿Cómo se anuncia el término

de esta cultura alocada

de esta desapasionada marcha

hacia el final y la nada?



La vieja ciudad dormita entre canciones de guerra

Duermen las doncellas saciadas por el placer

y los guerreros salieron a la caza del gran oso

Es la paz previa al desastre



Puede que en los scriptoria

los monjes casi ciegos

pueda terminar las brillantes iluminaciones

de códices y cantorales

para alabar al poseso.



El círculo de lo eterno gira en su vacío perpetuo

doncellas y caballeros retoman su aspecto de estatua

para, erguidos, formar el pétreo cortejo,

mientras el ocaso va tejiendo con sangre

la bendición del Cordero.



Vieja ciudad medieval que revivo entre dos tragos

de licor casamentero

mientras los neones titilan cambiando del rojo al negro.

Busco, busco entre vómitos de borrachos

aquel poema que debí entregar en tu entierro.

Porque una vez,

hace tiempo,

yo también escribí versos...
Concentrada esencia en un poema que se adscribe a ese manantial expresivo del nombrado
códice. la Jerusalen ultima y esa preparacion para esperar que la actual clausura tenga
un significado futuro. ellos al iluminar los libros trataban, concientemente, el manaltial
del San Juan descriptivo. tu has conseguido introducir el bisturi de la sensibilidad para
elevar esta poesia a ese valor de sentencia envolvente. felicidades. me gusto mucho.
saludos amables de luzyabsenta
 

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