Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Imparable, no duerme,
sin mareo da vueltas,
planeta sin agua
apretado en los puños,
coraza aritmética
a la espera de sueños
en puntos olvidados,
donde las espadas cruzan
sus impulsos de sangre.
Ni para hacerse viejos
suficiente ahogo,
un veneno arando
en la piel enjambres
pican el tiempo
ponen en barro
toda la nostalgia,
en muñeco de nieve
esculpido en soplo
de esferas reloj
semejante a escarcha,
helado fundido
dentro de la boca,
margen de galaxia
innecesaria,
pero aun así constante
y productiva.
sin mareo da vueltas,
planeta sin agua
apretado en los puños,
coraza aritmética
a la espera de sueños
en puntos olvidados,
donde las espadas cruzan
sus impulsos de sangre.
Ni para hacerse viejos
suficiente ahogo,
un veneno arando
en la piel enjambres
pican el tiempo
ponen en barro
toda la nostalgia,
en muñeco de nieve
esculpido en soplo
de esferas reloj
semejante a escarcha,
helado fundido
dentro de la boca,
margen de galaxia
innecesaria,
pero aun así constante
y productiva.