6:00 de la mañana despierto y no estás a mi lado, es otro día más. Me levanto como si quisiera sentar que la casa no está vacía. ¡Hola soledad! Digo. Camino hacia el baño y me veo en el espejo sintiendo el paso de los años. Sé que no volverás Ana como los años que ya se fueron. Te escribo una carta como despidiéndome de ti, recordándome la forma en que nos queríamos sin límites ni tapujos. Esos días y esas noches en que nos necesitábamos para darnos cariños y besos. Cuando pensábamos que el amor nos contenía y no nos dejaría escapar. Pero hoy no puedo dormir sin ti, durmiendo por horas como esperando en mi cama el regreso de tu cuerpo cálido y febril, como era antes de tu partida.