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Aproximadamente un hombre
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Moderadores
APROXIMADAMENTE UN HOMBRE
“Hombre aproximativo como yo como tú lector y como los otros
amasijo de carnes sonoras y de ecos de conciencia”
(El Hombre Aproximativo. Tristan Tzara. 1925/1930)
Se me han disuelto los viejos paisajes
de mi infancia con las lluvias del presente.
Allí estaban las antiguas piedras
los saltamontes azules
y algunos momentos felices.
Llueven salamandras de jade
gotas de bellos muranos
lágrimas petrificadas
de vírgenes o de vestales.
La labor que ahora me queda
es recuperar los fragmentos
las piedras de las ermitas
los alcornoques retorcidos por el tiempo.
Aunque se que ahora ya es tarde
se acercan mis últimos ocasos
se acerca el terrible ocaso final.
La lluvia que arrastró mis horas y mis fuerzas
cae todavía desde las oscuras nubes
con fragmentos del ayer
para formar mi mañana y las noches desveladas
Imágenes de mujeres a las que amé
ahora son viejos pergaminos arrugados
porque no las supe amar.
Caen piedras y hojas y momentos deslavazados
Aunque yo busco alguna sala de cine
que guardará todavía mis ensueños
pero no la encuentro
Busco también
alguna sucia taberna en un sórdido callejón
de la ciudad vieja
donde disolvía en vino rancio
mis fracasos y frustraciones
pero tampoco la encuentro.
Tal vez te buscase a ti
mi último vómito sin contrición.
Te vi saliendo del sucio charco
como un reflejo de la luz de una farola
y te me entregas como diosa de la noche.
La caricia que me ofreces
el roce de tu piel
son como el vuelo casual de un murciélago
que despierta entre mis brazos.
Las lluvias han traído barro
y se han llevado los peces irisados
de aquellos días pasados
peces como tus ojos
poblados de melancolía
ojos como meteoros alocados
virginales composiciones de músicas y lamentos
feraz morada de sueños y de alhelíes.
Pero... tampoco te encuentro a ti
entre el barro del pasado
dime que fuiste cierta
carne apetecible sobre nubes de utopía
sobre aquel camastro donde las orgías
eran rústicas entregas
de carnes adoloridas.
Ni siquiera se si hubo ayer
tan minucioso lo sueño en mi soñar como hombre.
Un retemblar de mis vísceras
un fulgor que se disuelve
donde creí que se alojaba el alma
un rechazo de la luz y los colores
para dejar hueco a la única luz que ya espero
a los colores que nunca nadie conocerá.
Hombre fui (tal vez lo sea todavía)
caído sobre mí mismo desde la altura de un dios
disuelto mi barro original
por estas lluvias de otoño.
¿Cómo podré re-crearme si ya no tengo poesía?
Ilust.: Entre niebla. "Google"
Última edición: 26 de Enero de 2021
APROXIMADAMENTE UN HOMBRE
“Hombre aproximativo como yo como tú lector y como los otros
amasijo de carnes sonoras y de ecos de conciencia”
(El Hombre Aproximativo. Tristan Tzara. 1925/1930)
Se me han disuelto los viejos paisajes
de mi infancia con las lluvias del presente.
Allí estaban las antiguas piedras
los saltamontes azules
y algunos momentos felices.
Llueven salamandras de jade
gotas de bellos muranos
lágrimas petrificadas
de vírgenes o de vestales.
La labor que ahora me queda
es recuperar los fragmentos
las piedras de las ermitas
los alcornoques retorcidos por el tiempo.
Aunque se que ahora ya es tarde
se acercan mis últimos ocasos
se acerca el terrible ocaso final.
La lluvia que arrastró mis horas y mis fuerzas
cae todavía desde las oscuras nubes
con fragmentos del ayer
para formar mi mañana y las noches desveladas
Imágenes de mujeres a las que amé
ahora son viejos pergaminos arrugados
porque no las supe amar.
Caen piedras y hojas y momentos deslavazados
Aunque yo busco alguna sala de cine
que guardará todavía mis ensueños
pero no la encuentro
Busco también
alguna sucia taberna en un sórdido callejón
de la ciudad vieja
donde disolvía en vino rancio
mis fracasos y frustraciones
pero tampoco la encuentro.
Tal vez te buscase a ti
mi último vómito sin contrición.
Te vi saliendo del sucio charco
como un reflejo de la luz de una farola
y te me entregas como diosa de la noche.
La caricia que me ofreces
el roce de tu piel
son como el vuelo casual de un murciélago
que despierta entre mis brazos.
Las lluvias han traído barro
y se han llevado los peces irisados
de aquellos días pasados
peces como tus ojos
poblados de melancolía
ojos como meteoros alocados
virginales composiciones de músicas y lamentos
feraz morada de sueños y de alhelíes.
Pero... tampoco te encuentro a ti
entre el barro del pasado
dime que fuiste cierta
carne apetecible sobre nubes de utopía
sobre aquel camastro donde las orgías
eran rústicas entregas
de carnes adoloridas.
Ni siquiera se si hubo ayer
tan minucioso lo sueño en mi soñar como hombre.
Un retemblar de mis vísceras
un fulgor que se disuelve
donde creí que se alojaba el alma
un rechazo de la luz y los colores
para dejar hueco a la única luz que ya espero
a los colores que nunca nadie conocerá.
Hombre fui (tal vez lo sea todavía)
caído sobre mí mismo desde la altura de un dios
disuelto mi barro original
por estas lluvias de otoño.
¿Cómo podré re-crearme si ya no tengo poesía?
Ilust.: Entre niebla. "Google"
el hombre es su mas descarnada aproximación ….¿quien no se ha sentido así alguna vez?.
Felicitaciones
un gran poema
Saludos cordiales
Poeta veterano en el portal
APROXIMADAMENTE UN HOMBRE
“Hombre aproximativo como yo como tú lector y como los otros
amasijo de carnes sonoras y de ecos de conciencia”
(El Hombre Aproximativo. Tristan Tzara. 1925/1930)
Se me han disuelto los viejos paisajes
de mi infancia con las lluvias del presente.
Allí estaban las antiguas piedras
los saltamontes azules
y algunos momentos felices.
Llueven salamandras de jade
gotas de bellos muranos
lágrimas petrificadas
de vírgenes o de vestales.
La labor que ahora me queda
es recuperar los fragmentos
las piedras de las ermitas
los alcornoques retorcidos por el tiempo.
Aunque se que ahora ya es tarde
se acercan mis últimos ocasos
se acerca el terrible ocaso final.
La lluvia que arrastró mis horas y mis fuerzas
cae todavía desde las oscuras nubes
con fragmentos del ayer
para formar mi mañana y las noches desveladas
Imágenes de mujeres a las que amé
ahora son viejos pergaminos arrugados
porque no las supe amar.
Caen piedras y hojas y momentos deslavazados
Aunque yo busco alguna sala de cine
que guardará todavía mis ensueños
pero no la encuentro
Busco también
alguna sucia taberna en un sórdido callejón
de la ciudad vieja
donde disolvía en vino rancio
mis fracasos y frustraciones
pero tampoco la encuentro.
Tal vez te buscase a ti
mi último vómito sin contrición.
Te vi saliendo del sucio charco
como un reflejo de la luz de una farola
y te me entregas como diosa de la noche.
La caricia que me ofreces
el roce de tu piel
son como el vuelo casual de un murciélago
que despierta entre mis brazos.
Las lluvias han traído barro
y se han llevado los peces irisados
de aquellos días pasados
peces como tus ojos
poblados de melancolía
ojos como meteoros alocados
virginales composiciones de músicas y lamentos
feraz morada de sueños y de alhelíes.
Pero... tampoco te encuentro a ti
entre el barro del pasado
dime que fuiste cierta
carne apetecible sobre nubes de utopía
sobre aquel camastro donde las orgías
eran rústicas entregas
de carnes adoloridas.
Ni siquiera se si hubo ayer
tan minucioso lo sueño en mi soñar como hombre.
Un retemblar de mis vísceras
un fulgor que se disuelve
donde creí que se alojaba el alma
un rechazo de la luz y los colores
para dejar hueco a la única luz que ya espero
a los colores que nunca nadie conocerá.
Hombre fui (tal vez lo sea todavía)
caído sobre mí mismo desde la altura de un dios
disuelto mi barro original
por estas lluvias de otoño.
¿Cómo podré re-crearme si ya no tengo poesía?
Ilust.: Entre niebla. "Google"
Un poema repleto de nostalgias y melancolías.... rotundas y cultas metáforas dé este poema pulido y rotundo. Siempre muy enriquecedor acercarse a tus obras, querido amigo Miguel. Un abrazo, con mis mejores deseos.
Moder Surrealistas, Microprosas.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderadores
APROXIMADAMENTE UN HOMBRE
“Hombre aproximativo como yo como tú lector y como los otros
amasijo de carnes sonoras y de ecos de conciencia”
(El Hombre Aproximativo. Tristan Tzara. 1925/1930)
Se me han disuelto los viejos paisajes
de mi infancia con las lluvias del presente.
Allí estaban las antiguas piedras
los saltamontes azules
y algunos momentos felices.
Llueven salamandras de jade
gotas de bellos muranos
lágrimas petrificadas
de vírgenes o de vestales.
La labor que ahora me queda
es recuperar los fragmentos
las piedras de las ermitas
los alcornoques retorcidos por el tiempo.
Aunque se que ahora ya es tarde
se acercan mis últimos ocasos
se acerca el terrible ocaso final.
La lluvia que arrastró mis horas y mis fuerzas
cae todavía desde las oscuras nubes
con fragmentos del ayer
para formar mi mañana y las noches desveladas
Imágenes de mujeres a las que amé
ahora son viejos pergaminos arrugados
porque no las supe amar.
Caen piedras y hojas y momentos deslavazados
Aunque yo busco alguna sala de cine
que guardará todavía mis ensueños
pero no la encuentro
Busco también
alguna sucia taberna en un sórdido callejón
de la ciudad vieja
donde disolvía en vino rancio
mis fracasos y frustraciones
pero tampoco la encuentro.
Tal vez te buscase a ti
mi último vómito sin contrición.
Te vi saliendo del sucio charco
como un reflejo de la luz de una farola
y te me entregas como diosa de la noche.
La caricia que me ofreces
el roce de tu piel
son como el vuelo casual de un murciélago
que despierta entre mis brazos.
Las lluvias han traído barro
y se han llevado los peces irisados
de aquellos días pasados
peces como tus ojos
poblados de melancolía
ojos como meteoros alocados
virginales composiciones de músicas y lamentos
feraz morada de sueños y de alhelíes.
Pero... tampoco te encuentro a ti
entre el barro del pasado
dime que fuiste cierta
carne apetecible sobre nubes de utopía
sobre aquel camastro donde las orgías
eran rústicas entregas
de carnes adoloridas.
Ni siquiera se si hubo ayer
tan minucioso lo sueño en mi soñar como hombre.
Un retemblar de mis vísceras
un fulgor que se disuelve
donde creí que se alojaba el alma
un rechazo de la luz y los colores
para dejar hueco a la única luz que ya espero
a los colores que nunca nadie conocerá.
Hombre fui (tal vez lo sea todavía)
caído sobre mí mismo desde la altura de un dios
disuelto mi barro original
por estas lluvias de otoño.
¿Cómo podré re-crearme si ya no tengo poesía?
Ilust.: Entre niebla. "Google"
Intención por recomponer los fragmento en esa llamada abstractiva
donde las dificultades son un recorrido de cautivas esencias. lucha
interna que se asocian a una melancolía de caminos perdidos.
me gusto mucho. siempre con afecto, luzyabsenta
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