Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Camisa blanca señida
Teatro en prosa
Ya viene esa voz otra vez
Esconderme! Sí! Eso...
debo raudo esconderme
entre estás blancas nubes
No...! Otra vez no...!
sueltenme! Suel- ten - Mee...!
Angeles del demonio
sueltenme!
No! Ese aguijón otra vez no!
No...! No,no, no!
serpientes malditas
Inyectan su veneno infernal
en estos huesos carcomidos
por las penas de no ser creido
He sido blanca oveja entre las campiñas
de leche y miel, procurando ser
el ser que esperaban, la marioneta
de todos
Soportando las hipocresías
del perro cuando ladraba
de los búhos que enseñaban a ser dóciles
solo porque eso le pedían que enseñara
y su función debían seguir según el guión
Sentía el asecho del dragón
día y noche,
su basta sombra me perseguía
y su cola llevaba de la muerte un cascabel
Ya se van... Hasta cuándo la tregua?
Y mis soldados...? Mis cuatrocientos
fieles guerreros de oro y plata, de caballos
blancos y bermejos?
Adónde fueron a parar?
Me siento desbanecer por el veneno
de las serpientes, mis fuerzas me abandonan,
mis ojos son ballenas preñadas.
Abrirlos ya casi no puedo.
Y esa Luz...? Esa luz que aún puedo ver
por las brechas de mis ojos.
Quién es!? Quién está ahí...!?
Siento paz... Tanta paz que casi
puedo parparla, impregnando todas
las nubes dónde vivo.
Tócame! Sí! Ven príncipe de paz
llévame contigo a tus campiñas
antes que vengan las serpientes
antes que vuelva el dragón y sus sombras.
antes que me parta en dos esta camisa tan señida