Fresia del Carmen




Te veía contando desde mi escondite.
Hermanos y amigos ocultos también.
De saber que esos días no volverían
no esperaría hasta veinte sino hasta cien.

La angustia vuelve esta vez en rimas,
estuviste cerca de un suspiro agónico
y de transformar el agua en lágrimas
por un baño de anhídrido carbónico.

He visto una legión de niños crecer
mientras compiten por captar
no sólo tu atención, sino también,
tu amor, que como pocos, es puro.

Atenta con todos tus sobrinos
te has comportado con mis hijos
como una verdadera madrina,
cuando tu deber era sólo con uno.

Vuelves a caminar desde pequeña.
Esta vez en los pies de mi hija
que se transformó en heredera
de tu imagen exacta y prolija.

Sonidos invadiendo tu espacio,
que en ocasiones se hace pequeño.
Cojines interceptando ronquidos
e interminables noches de mal sueño.

Tu bolsillo es el que más ha sufrido
con todos mis desajustes financieros.
Un dia te daré mi sueño no cumplido:
una cuenta que incluya muchos ceros.

Rodeándote de poco, con mucho valor,
decidiste quedarte tras un mostrador.
Para nadie que observa es un misterio,
de todo lo que ofreces, tú eres lo mejor.

Belleza que no sólo es exterior,
que cautiva y a la vez intriga.
Fortaleza erigida en el interior
protegida por invisibles espigas.

Únicamente Dios sabe cuál es tu apuesta.
Despierta la curiosidad de todos modos.
Espero que le des un buen día respuesta
a la misma pregunta que nos hacemos todos.



 
Simplemente... ¡Excelente!

Me llamó la atención:

"...
Belleza que no sólo es exterior,
que cautiva y a la vez intriga.
Fortaleza erigida en el interior
protegida por invisibles espigas. ...".
 


Te veía contando desde mi escondite.
Hermanos y amigos ocultos también.
De saber que esos días no volverían
no esperaría hasta veinte sino hasta cien.

La angustia vuelve esta vez en rimas,
estuviste cerca de un suspiro agónico
y de transformar el agua en lágrimas
por un baño de anhídrido carbónico.

He visto una legión de niños crecer
mientras compiten por captar
no sólo tu atención, sino también,
tu amor, que como pocos, es puro.

Atenta con todos tus sobrinos
te has comportado con mis hijos
como una verdadera madrina,
cuando tu deber era sólo con uno.

Vuelves a caminar desde pequeña.
Esta vez en los pies de mi hija
que se transformó en heredera
de tu imagen exacta y prolija.

Sonidos invadiendo tu espacio,
que en ocasiones se hace pequeño.
Cojines interceptando ronquidos
e interminables noches de mal sueño.

Tu bolsillo es el que más ha sufrido
con todos mis desajustes financieros.
Un dia te daré mi sueño no cumplido:
una cuenta que incluya muchos ceros.

Rodeándote de poco, con mucho valor,
decidiste quedarte tras un mostrador.
Para nadie que observa es un misterio,
de todo lo que ofreces, tú eres lo mejor.

Belleza que no sólo es exterior,
que cautiva y a la vez intriga.
Fortaleza erigida en el interior
protegida por invisibles espigas.

Únicamente Dios sabe cuál es tu apuesta.
Despierta la curiosidad de todos modos.
Espero que le des un buen día respuesta
a la misma pregunta que nos hacemos todos.



Me encanta el perfume de las fresias, y es la primera vez que me las encuentro como nombre propio, lo que me gusta aún más... Y en tu poema, amigo Sergio, se transforma en la soberbia imagen de una persona en particular y por ti muy querida. Es, simplemente, fascinante.
Abrazos siempre cordiales.
 

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