Amanecer a las 5:20

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa
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La mañana no está fría aquí dentro

18,2 ºC.

Espero,

a que el reloj dé la hora acordada, recostado.

La tenue luz de la bombilla

agiganta la sombra de un pañuelo

arrojado al suelo,

como un excremento de paloma

con las alas plegadas.


El móvil

permanece oscuro y en silencio,

una noche más descansa sin mensajes

sobre la mesilla de caracteres grises

y pocas palabras.


En un rincón de la habitación

hay botas sin huella,

abren las bocas a un líquido que no tienen,

a un deseo de aparentar el vacío

que alguien les llena.

Yo no soy celoso de sus cordones,

ahogo de tobillos, imaginan

caminos en un dirección esplendorosa

de baldosas amarillas,

destellos de sol aprisionado en los dedos.


Yo no miro las paredes

con la necesidad del calor de un abrazo,

eso me lo reservo

para cuando tu piel las cubra:

de filamentos verdes,

de racimos azules,

de un mar que respire agua

por sus cuatro costados

sin temor a derramarse.


La mañana no está fría,

el pronóstico de hoy

es cálido y sin nubes,

una ocasión perfecta

para el desnudo.

Beso la claridad de tu boca

más allá de sus principios,

sin detenerme en el rojo.













 
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La mañana no está fría aquí dentro

18,2 ºC.

Espero,

a que el reloj dé la hora acordada, recostado.

La tenue luz de la bombilla

agiganta la sombra de un pañuelo

arrojado al suelo,

como un excremento de paloma

con las alas plegadas.


El móvil

permanece oscuro y en silencio,

una noche más descansa sin mensajes

sobre la mesilla de caracteres grises

y pocas palabras.


En un rincón de la habitación

hay botas sin huella,

abren las bocas a un líquido que no tienen,

a un deseo de aparentar el vacío

que alguien les llena.

Yo no soy celoso de sus cordones,

ahogo de tobillos, imaginan

caminos en un dirección esplendorosa

de baldosas amarillas,

destellos de sol aprisionado en los dedos.


Yo no miro las paredes

con la necesidad del calor de un abrazo,

eso me lo reservo

para cuando tu piel las cubra:

de filamentos verdes,

de racimos azules,

de un mar que respire agua

por sus cuatro costados

sin temor a derramarse.


La mañana no está fría,

el pronóstico de hoy

es cálido y sin nubes,

una ocasión perfecta

para el desnudo.

Beso la claridad de tu boca

más allá de sus principios,

sin detenerme en el rojo.













Un poema bello lleno de imágenes perfectas.
Felicitaciones
Un abrazo
 
Beso la claridad de tu boca

más allá de sus principios,

sin detenerme en el rojo.

MAGNIFICO final mi amore, para ti nunca habrá paros, no existen, tus besos son palomas que pueden hacer nido en mi cuerpo donde les plazca. Creo que debes hacer una serie de poemas de los que escribes en el Metro, te salen genial. Hoy perdí tu llamada de buenos días, pero hoy no tenlo por seguro.

Besos desde mis raíces hasta tu mar verde,


 
MAGNIFICO final mi amore, para ti nunca habrá paros, no existen, tus besos son palomas que pueden hacer nido en mi cuerpo donde les plazca. Creo que debes hacer una serie de poemas de los que escribes en el Metro, te salen genial. Hoy perdí tu llamada de buenos días, pero hoy no tenlo por seguro.

Besos desde mis raíces hasta tu mar verde,


Gracias amor. Ya ves me sentía inspirado viendo mi habitación e imaginándote en ella y que mejor sitio que mi largo trayecto en el metro para escribir este poema que me hace sentirte más cerca sobre todo cuando miro las paredes amarillas de mi cuarto.
Besos y siempre más.
 
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La mañana no está fría aquí dentro

18,2 ºC.

Espero,

a que el reloj dé la hora acordada, recostado.

La tenue luz de la bombilla

agiganta la sombra de un pañuelo

arrojado al suelo,

como un excremento de paloma

con las alas plegadas.


El móvil

permanece oscuro y en silencio,

una noche más descansa sin mensajes

sobre la mesilla de caracteres grises

y pocas palabras.


En un rincón de la habitación

hay botas sin huella,

abren las bocas a un líquido que no tienen,

a un deseo de aparentar el vacío

que alguien les llena.

Yo no soy celoso de sus cordones,

ahogo de tobillos, imaginan

caminos en un dirección esplendorosa

de baldosas amarillas,

destellos de sol aprisionado en los dedos.


Yo no miro las paredes

con la necesidad del calor de un abrazo,

eso me lo reservo

para cuando tu piel las cubra:

de filamentos verdes,

de racimos azules,

de un mar que respire agua

por sus cuatro costados

sin temor a derramarse.


La mañana no está fría,

el pronóstico de hoy

es cálido y sin nubes,

una ocasión perfecta

para el desnudo.

Beso la claridad de tu boca

más allá de sus principios,

sin detenerme en el rojo.













 
Espectaculares imágenes para un poema sugerente y romántico. Magníficos versos, vaya un saludo para usted.
 

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