Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que se caigan los botones de tu blusa,
que nunca quede sin olas el mar,
que se atrevan los dioses a ofrecer disculpas
y que colapse el buzón de la sinceridad.
Que se sequen las lenguas que hablan por todo,
que nunca falte un gramo de licor para amar,
que los esclavos se liberen mientras que yo acomodo
tus escotes en urnas finas de cristal.
Que se suiciden los chismes que cuentan conmigo,
que este eclipse de luna se quede a cenar,
que no escapen las cartas que hablan de tu ombligo
y que tú conmigo seas mi vino y mi pan.
Que los milagros decidan salir en domingo,
que no tiemble mi cama sino pienso en ti,
que los extraterrestres me llamen amigo
y que un deseo aburrido nunca pase por mí.
Que exploren mis manos lo que oculta tu falda,
que no sobren recuerdos de los que se fueron,
que mi salto mortal ocurra en tu pijama
y que caduquen los tiempos que antes partieron.
Que la santidad no me busque sin antes tenerte,
que mis oídos no escuchen a los que mienten de amor,
que mi cuerpo entre el tuyo sea un carnaval de serpientes
y que se destruyan los que blasfeman hablando con Dios.
Que en una noche de pasión nunca tengas cenizas,
que tu colchón se mantenga en hoguera,
que nunca te visiten los que juegan a no darte caricias,
y que seas la dominatriz de mi cremallera.
Que mi cuerpo entre el tuyo sea un carnaval de serpientes
y que la lujuria que te tengo, lleve una marca sonriente.
que nunca quede sin olas el mar,
que se atrevan los dioses a ofrecer disculpas
y que colapse el buzón de la sinceridad.
Que se sequen las lenguas que hablan por todo,
que nunca falte un gramo de licor para amar,
que los esclavos se liberen mientras que yo acomodo
tus escotes en urnas finas de cristal.
Que se suiciden los chismes que cuentan conmigo,
que este eclipse de luna se quede a cenar,
que no escapen las cartas que hablan de tu ombligo
y que tú conmigo seas mi vino y mi pan.
Que los milagros decidan salir en domingo,
que no tiemble mi cama sino pienso en ti,
que los extraterrestres me llamen amigo
y que un deseo aburrido nunca pase por mí.
Que exploren mis manos lo que oculta tu falda,
que no sobren recuerdos de los que se fueron,
que mi salto mortal ocurra en tu pijama
y que caduquen los tiempos que antes partieron.
Que la santidad no me busque sin antes tenerte,
que mis oídos no escuchen a los que mienten de amor,
que mi cuerpo entre el tuyo sea un carnaval de serpientes
y que se destruyan los que blasfeman hablando con Dios.
Que en una noche de pasión nunca tengas cenizas,
que tu colchón se mantenga en hoguera,
que nunca te visiten los que juegan a no darte caricias,
y que seas la dominatriz de mi cremallera.
Que mi cuerpo entre el tuyo sea un carnaval de serpientes
y que la lujuria que te tengo, lleve una marca sonriente.