coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxxxxxxx
¡Dime mi niña lo que guardas en tu alma!
pues veo desde siempre desierta tu mirada,
no hay risas alocadas que inunden las estancias.
Se mueren los geranios sembrados en el patio
y por las noches siento que estas tan solitaria
sin reservar el día para desmadejar los hilos,
¡esos hilos dorados para tejer tu destino!
¡esos hilos dorados para tejer tu destino!
¿Acaso no has sentido correr entre mis venas
esa triste condena, de amar sin ser amada,
llorando mis pesares ocultos en mi pecho?
Hoy quiero yo decirte, que la luz de la vida
no se encuentra escondida en negros nubarrones
ni en oscuros rincones donde no corre la brisa,
que abrás tu ventana y deja entrar la luz del día.
que abrás tu ventana y deja entrar la luz del día.
Prudencia Arenas
Coral
Última edición: