Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
El azul en el horizonte es musa
a los veleros sin brújulas ni anclas,
confiados en esas telas de miles de arañas aferradas a la intermitencia
de su luz.
Hoy mis mariposas tienen sed de espacio sin tiempo, de viento sin montañas,
Sed de quimeras y añoranzas fundadas en la esperanza de lo posible.
Llevo el estío en los ojos de un Sol
emancipado, como mis mariposas sedientas de brisa y blancas nubes,
Se levantan con alas de águilas y garras de halcón contra el basilisco pesimista, con el cuervo de mal agüero, contra los celnícalos hambrientos.
La sed de las mariposas tiritan en el pecho como llama embravecida, fulgor azul con el que se funden las barreras
Esta sed es una sed de mil años en el hades y un suspiro de cielo, un ápice de esperanza inquebrantable
como el silencio en las bocas de los muertos.
Las mariposas tienen sed de cadenas rotas y cepos resquebrejados,
sed de un aluvión de alegría en los árboles y en los mercados de cangrejos ermitaños
Tienen sed de uvas en las copas de madera, sed de un rebaño de elefantes en la consciencia de los cristales que mirando se hacen ciegos
El horizonte será acaso, la fuente
inagotable que calme esta sed...?
Puede que no, más es tanta la sed
que me embarga el alma,
que seguiré hasta donde haya viento
y mis velas empujen la barca sin brújula ni ancla.
Hasta que se apague esta sed...