Levanté la mirada y eras tú. No quería verte así. Apenas mi corazón podía latir después de estar herido. No lo quería maltratar más. Si tu mirada fuera más cálida y tierna. Pero veo que eres así de cruel. No importa, seré valiente. Si pudiera saber qué te debilita o te vulnera. Pareces un ser maligno y sin corazón. Cuánta lágrima derramada para no solucionar nada. Todo esfuerzo contra ti no hacía más que agrandarte. Mi debilidad era la debilidad de mi corazón. Corazón maltrecho. En la “guerra” del amor creo que vence el corazón más fiero. Y tú me lo demostraste. Caminando por la vida como si lo tuyo solo fuera un simple ventarrón de la vida, que apenas te despeinara.