Las calles de San Sebastián
(11.07.1983)
En San Sebastián las calles
a determinada hora
desaparecían
El calor las enrrollaba hacia abajo
hasta dejarnos aéreos
entre las plumas
que las brisas anochecidas
elevaban
sobre nuestros rostros
A esas horas
Solo nosotros
éramos dueños del espacio
que se estiraba y rebotaba
en los confines de la vista
y en tiempos de amanecida
se reducía
para hacernos prisioneros
de la luz
Y recuperaba uno el tiempo
y empezaba el otro turno
de cualquiera de nosotros
que esa tarde
se dedicaría
a contar
las mariposas
(11.07.1983)
En San Sebastián las calles
a determinada hora
desaparecían
El calor las enrrollaba hacia abajo
hasta dejarnos aéreos
entre las plumas
que las brisas anochecidas
elevaban
sobre nuestros rostros
A esas horas
Solo nosotros
éramos dueños del espacio
que se estiraba y rebotaba
en los confines de la vista
y en tiempos de amanecida
se reducía
para hacernos prisioneros
de la luz
Y recuperaba uno el tiempo
y empezaba el otro turno
de cualquiera de nosotros
que esa tarde
se dedicaría
a contar
las mariposas