Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pudiera ser que el cielo revelara
cuáles son sus intenciones,
buenas o malas,
despierto entre las nubes,
que tiene para la tierra
aquí abajo;
que lamentara o no, inundarlo todo
con un agua atrevida
que buscara los huecos, el abandono, la desidia,
los pozos hundidos
de los que muy pocos beben
y aún menos conocen.
Pudiera ser que algunos protestaran
arrojando piedras,
envenenando fuentes,
lapidando la sed de los que menos tienen,
de los que no tienen lápices para escribir cartas
ni un lugar no prohibido, donde enviarlas.
Pudiera ser que ese mar
de peces invisibles,
acercara a los amantes que viven lejos
y apartara la sal de sus bocas abiertas.
Que olvidaran sus miedos
los viejos fantasmas
descubriendo huesos, cargados de hambre
de sábanas calientes y mojadas almohadas.
Que dejaran de existir las cuentas pendientes
y nada fuera más que otra nada
con las manos de aire,
la promesa justa,
el azul del cielo.