BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tantas voces inundan mi cabeza
terminales aproximados en la mente
sucias ambigüedades que acometen
su trozo de elemental queso estimado
como propias anunciaciones febriles
donde lo frenético exige su cadencia indeterminada
veo las fábricas montarse sobre lomos de
hembras fanáticas como sobre cuerpos de aterrorizadas
mancebas, ignorantes del relámpago que cruzó sus vidas
en la distancia un amor se percibe
yo entrego mi cuerpo y la cadena, su eslabón
la mentira de su alma y el vómito de su teclado
maquinaria antigua que facilita las arcadas del sueño
y veo
luego estalactitas de hierro forjado
como antigüedades deformadas
viejos impertinentes nombran sus brutalidades
juveniles lechos de torres donde el pecho actuó
con su agitada respiración distante
como sueños de serpientes anegadas por el lodo que boquean
y ese llanto de lo acumulado en las rendijas del futuro.
©
terminales aproximados en la mente
sucias ambigüedades que acometen
su trozo de elemental queso estimado
como propias anunciaciones febriles
donde lo frenético exige su cadencia indeterminada
veo las fábricas montarse sobre lomos de
hembras fanáticas como sobre cuerpos de aterrorizadas
mancebas, ignorantes del relámpago que cruzó sus vidas
en la distancia un amor se percibe
yo entrego mi cuerpo y la cadena, su eslabón
la mentira de su alma y el vómito de su teclado
maquinaria antigua que facilita las arcadas del sueño
y veo
luego estalactitas de hierro forjado
como antigüedades deformadas
viejos impertinentes nombran sus brutalidades
juveniles lechos de torres donde el pecho actuó
con su agitada respiración distante
como sueños de serpientes anegadas por el lodo que boquean
y ese llanto de lo acumulado en las rendijas del futuro.
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