Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
El cielo índigo esfuma,
susurra entre las sombras,
nubes prolongadas, llenas.
De aquel oleaje escurre
-vital humedad del cielo-
un quejido y un lamento
de la vida doblegada y queda,
y del espantado espíritu
el sueño estigio en la arena
del sol y el candil que quema.
Párpados débiles, labios
salobres...Nadie está cerca...
Solo: está solo, nadie se acerca.
En picado, emplumadas alas,
muchas alas de gaviotas vuelan,
miran, perciben inquietas...
El hombre del sudario
en el trémulo oleaje cobija
y ningún curioso se acerca,
algún presagio los echa...
Trémulo el oleaje oscila en
sus flancos y excava paciente
en la arena.
El sueño estigio inmoviliza
pero aún esboza muecas...
Aferrado a un tiempo imaginado
- en las dunas junto a su doncella-
¡Vital, pletórico, amable!
Aquel amor no lo deja...
susurra entre las sombras,
nubes prolongadas, llenas.
De aquel oleaje escurre
-vital humedad del cielo-
un quejido y un lamento
de la vida doblegada y queda,
y del espantado espíritu
el sueño estigio en la arena
del sol y el candil que quema.
Párpados débiles, labios
salobres...Nadie está cerca...
Solo: está solo, nadie se acerca.
En picado, emplumadas alas,
muchas alas de gaviotas vuelan,
miran, perciben inquietas...
El hombre del sudario
en el trémulo oleaje cobija
y ningún curioso se acerca,
algún presagio los echa...
Trémulo el oleaje oscila en
sus flancos y excava paciente
en la arena.
El sueño estigio inmoviliza
pero aún esboza muecas...
Aferrado a un tiempo imaginado
- en las dunas junto a su doncella-
¡Vital, pletórico, amable!
Aquel amor no lo deja...