De esos jardines de los deseos, del arlequín oculto tras los membrillos...
de ese corazón que late, al fondo de nuestra herida,
y de esos ojos repletos de mariposas insensatas…
de esas habas mágicas por los patinódromos,
de esas estampidas de caballos amarillos bajo esas nubes amarillas de letras;
las coloridas pizcas, en lo alto de las torres de ajedrez…
de la ebullición de nuestro barco pirata, entre los demonios…
la ebullición, a un cuarto de hora
de esos laboratorios de la poesía.