Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Inhibidores ópticos masticando mis cuencas,
hasta mascar orillas sin arena
donde lágrimas ácidas lucen acantilados,
donde la lluvia es agua de mordaza,
y la iluminación un gesto sin sentido,
una muesca de sol en el vacío,
un certamen de noches, pasarelas hundidas.
La memoria no hiere, muere sin doler,
una montaña azul que destiñe el jardín
de mi espejo, es el mago sin trucos, desquiciado.
Orgullosa caricia, electrocuta verte,
del cielo tu inquilino.
Colores mudos en mis labios.
Brazos de suavizante abrigando mi ropa, como el único aura
donde aprendo la toma de contacto.
Dirijo un largometraje, de mi oído al olfato.
Cueva, para mi gusto, ultrasonido.
hasta mascar orillas sin arena
donde lágrimas ácidas lucen acantilados,
donde la lluvia es agua de mordaza,
y la iluminación un gesto sin sentido,
una muesca de sol en el vacío,
un certamen de noches, pasarelas hundidas.
La memoria no hiere, muere sin doler,
una montaña azul que destiñe el jardín
de mi espejo, es el mago sin trucos, desquiciado.
Orgullosa caricia, electrocuta verte,
del cielo tu inquilino.
Colores mudos en mis labios.
Brazos de suavizante abrigando mi ropa, como el único aura
donde aprendo la toma de contacto.
Dirijo un largometraje, de mi oído al olfato.
Cueva, para mi gusto, ultrasonido.