De nuestras noches,
con esos pianos que se expanden por los mares,
y con esos festivales de las princesas aladas…
y con esas manos repletas de luces, por las bahías de los hermanos…
Y los encuentros por esos parques de ramas canela,
y por las nubes que portan la caña de azúcar…
Y las constelaciones doradas que conversan entre los grillos…
y con esos vientos que soplan didácticos,
y la cruz por esos lomos negros de los montes…
y con esas guindas en lo alto de esas torres de ajedrez,
y los “atrapasueños” por esas callejuelas hacia el mercado….
Goyo, 10 mar. 21.
(dedicado a mi amigo Javier Monguilot , por su cumpleaños.)