Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
El peso del tiempo detuvo los relojes
cansados de avanzar por mares sin fondo
con remos sin roce de piel en los extremos
en los segundos sin marco se vuelven perezosos
colgados inertes a ambos lados de un cuerpo
como ramas de olvido sin hojas.
El viento sin respuesta a misivas de ahogo
abriendo grietas en los cascos del silencio
avecina el naufragio de los días desiertos
de los besos tendidos en las cuerdas y velas;
mariposas cautivas con tatuajes de ala
sin vuelo, tras los cristales
las flores esperan
relojes moldeables, huellas desprendidas.
El peso del tiempo detuvo los relojes
ya es hora que el amor
les de cuerda de nuevo.