Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Jugué a ser la palabra entrometida
entre los cinco primeros poemas de un libro no leído.
Soplé acentos ente comas, salté sílabas
y al llegar a un punto y aparte, encontré mi sitio.
Asomándome al vacío entre dos líneas
me agarré al pie de una jota, al borde del precipicio,
me dejé caer, me crecieron palabras entre rimas
y rimando sin timón ni vela, volví al principio.
Te leí. Leí tu nombre, se me mancharon los ojos de tinta,
lloré, me escondí. No quería leer aquel libro,
miré hacia arriba, vi tus ojos por encima de tu risa
y desde entonces solo escribo poemas cuando escuchas que te escribo.
entre los cinco primeros poemas de un libro no leído.
Soplé acentos ente comas, salté sílabas
y al llegar a un punto y aparte, encontré mi sitio.
Asomándome al vacío entre dos líneas
me agarré al pie de una jota, al borde del precipicio,
me dejé caer, me crecieron palabras entre rimas
y rimando sin timón ni vela, volví al principio.
Te leí. Leí tu nombre, se me mancharon los ojos de tinta,
lloré, me escondí. No quería leer aquel libro,
miré hacia arriba, vi tus ojos por encima de tu risa
y desde entonces solo escribo poemas cuando escuchas que te escribo.