pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
El fuego en las venas
vuelve a latir...
versos ardientes
no paran de rugir.
La piel candente
recita con descaro...
las palabras escritas
llenan sin reparo.
Lengua con lengua
rimando se unen...
piel con piel
en el deseo se confunden.
Entre gemidos sudorosos
dulces poetas...
a la musa la desnudan
hábiles sin tretas.
Vuelve a ser poeta,
pequeña de fuego...
en el torso agitado
de su leal amado.
Con la figura arqueada
¡ha exclamado!...
gloria bendita
en el éxtasis del juego.
vuelve a latir...
versos ardientes
no paran de rugir.
La piel candente
recita con descaro...
las palabras escritas
llenan sin reparo.
Lengua con lengua
rimando se unen...
piel con piel
en el deseo se confunden.
Entre gemidos sudorosos
dulces poetas...
a la musa la desnudan
hábiles sin tretas.
Vuelve a ser poeta,
pequeña de fuego...
en el torso agitado
de su leal amado.
Con la figura arqueada
¡ha exclamado!...
gloria bendita
en el éxtasis del juego.