Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corazón líquido,
Crepita y se agita a un mismo tiempo en el vacío
en noches victoriosas vuelto en llamas sin cenizas,
en la vela recogido, hacia el encuentro último
donde el metal dúctil abraza
molde y carne, tierra y fuego
legados de sal sobre la roca encinta.
Y parirá la luz, la gran promesa,
un sacrificio no de sangre o muerte,
un cosquilleo sobre la vieja herida
por donde cae sin golpes, ni martilleos secos,
el tronco de la encina con sus hojas.