¡Adiós mamá!

ATDRIEL

Poeta asiduo al portal
Acababa la cena y todos se fueron a sus dormitorios, menos yo. Recordaba a mamá cuando nos cocinaba. Sus gestos y su forma de hablar, y hasta de servirnos la cena, era única. Estaba solo en la cocina y lo observaba como jamás lo hubiera hecho. Al costado del microondas sobresalía un viejo libro. Me levanté de la mesa y lo cogí. Leí el título del libro: ¡Adiós mamá!. Comencé a leerlo. Hacía mucho frio. Temblaba y me preparé un café caliente. El libro era tan pequeño que lo terminaría al acabarme el café. Lo leía con atención, y sollozaba con cada frase. Pero cosa curiosa, el libro no tenía autor. A medida que me acercaba al final del libro, sentí un extraño escalofrío por la espalda. Cuando de pronto alguien me toca con cariño allí mismo: era mamá. Había vuelto y me dijo que ella había escrito aquel libro.
 
Acababa la cena y todos se fueron a sus dormitorios, menos yo. Recordaba a mamá cuando nos cocinaba. Sus gestos y su forma de hablar, y hasta de servirnos la cena, era única. Estaba solo en la cocina y lo observaba como jamás lo hubiera hecho. Al costado del microondas sobresalía un viejo libro. Me levanté de la mesa y lo cogí. Leí el título del libro: ¡Adiós mamá!. Comencé a leerlo. Hacía mucho frio. Temblaba y me preparé un café caliente. El libro era tan pequeño que lo terminaría al acabarme el café. Lo leía con atención, y sollozaba con cada frase. Pero cosa curiosa, el libro no tenía autor. A medida que me acercaba al final del libro, sentí un extraño escalofrío por la espalda. Cuando de pronto alguien me toca con cariño allí mismo: era mamá. Había vuelto y me dijo que ella había escrito aquel libro.
Sucesion de acontecimientos que mezclan el recuerdo y a la vez la realidad
inefable de la presencia contante de ella en la vida de uno. me ha gustado
mucho, pues en tal forma me sucede lo mismo con mi padre.
saludos amables de luzyabsenta
 
Acababa la cena y todos se fueron a sus dormitorios, menos yo. Recordaba a mamá cuando nos cocinaba. Sus gestos y su forma de hablar, y hasta de servirnos la cena, era única. Estaba solo en la cocina y lo observaba como jamás lo hubiera hecho. Al costado del microondas sobresalía un viejo libro. Me levanté de la mesa y lo cogí. Leí el título del libro: ¡Adiós mamá!. Comencé a leerlo. Hacía mucho frio. Temblaba y me preparé un café caliente. El libro era tan pequeño que lo terminaría al acabarme el café. Lo leía con atención, y sollozaba con cada frase. Pero cosa curiosa, el libro no tenía autor. A medida que me acercaba al final del libro, sentí un extraño escalofrío por la espalda. Cuando de pronto alguien me toca con cariño allí mismo: era mamá. Había vuelto y me dijo que ella había escrito aquel libro.

¡Bravo ATDRIEL! Un micro estupendo, emotivo, con un atractivo suspenso que por lo bien redactado permite sentirse en tu piel.
Muy grato leerte, felicidades.
 
Muchas gracias por tus palabras, me emocionan y me reconforta seguir adelante, para el deleite mío y de ustedes. Saludos.
 

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