… y como alivio azulísimo, como vientos que corren por la amistad….
Y nuestras ilusiones jugando con la luz, y los molinos que sonríen…
y las letras a la sombra del buen árbol,
y nuestro vaso medio lleno, entre los galgos…
y el trueno que agitamos en el café,
y los ojos y las manos de la ciudad…
y en un ápice de la sensualidad,
y entre esas frondosidades, culturales y acogedoras...
Y las columnas de los templos de la última hora,
y las columnas de la poesía, entre los riachuelos y las aves exóticas…
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