Norainu
Poeta fiel al portal
Protégelas del chancro.
El emperador dividió el Imperio entre dos,
la capital en tu cuerpo y mi vida en el credo.
Templario ignorante.
Que mujer.
Las cacerolas, las teas, los trastos.
La grotesca corona, golpea los vidrios,
cobrando montañas, amor y penuria.
Abre las puertas de la catedral
que tú puedes pedir con la oscuridad de la muerte,
heredera y asesina.
El amor es irreversible.
Las patronas de piel rojiza, celosas,
cuántas de ellas vomitan espuma sacrosanta.
¡Tú, aquí, protégelas del chancro,
con el anagrama del rocío!
Según la tradición.
Los descontaminados velamos por la sombra
y los sepulcros de los peregrinos que fueron a tu encuentro,
entierran momentos de gloria.
Madre de antiguas estructuras que ponen en riesgo al Monarca.
¡Pide una vez más!
A los pies del emperador, el crucifijo.
El emperador dividió el Imperio entre dos,
la capital en tu cuerpo y mi vida en el credo.
Templario ignorante.
Que mujer.
Las cacerolas, las teas, los trastos.
La grotesca corona, golpea los vidrios,
cobrando montañas, amor y penuria.
Abre las puertas de la catedral
que tú puedes pedir con la oscuridad de la muerte,
heredera y asesina.
El amor es irreversible.
Las patronas de piel rojiza, celosas,
cuántas de ellas vomitan espuma sacrosanta.
¡Tú, aquí, protégelas del chancro,
con el anagrama del rocío!
Según la tradición.
Los descontaminados velamos por la sombra
y los sepulcros de los peregrinos que fueron a tu encuentro,
entierran momentos de gloria.
Madre de antiguas estructuras que ponen en riesgo al Monarca.
¡Pide una vez más!
A los pies del emperador, el crucifijo.
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