Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Donde gobierna Roma todos mueren crucificados,
traídos a menos con falsos conceptos de amores que nunca mueren,
me doy por implicado en el estudio del pecado
de tu voz, aquí me tienes.
Donde reina tu voz, estoy yo de esclavo,
esperando, haciendo guardia en el colchón
para adherirme a tu piel de inmediato,
bendito el placer que duerme contigo
tocándote los labios al estremecer.
Encaja los encajes de tu ropa,
que yo quede de amigo
con el perfume de olivos
que al besarte se ha quedado en mi boca.
Otra vez, he padecido de amnesia,
aunque al verte servir comida en la mesa
he recordado que ayer las sillas
sirvieron de hamaca, mujer no te hagas,
que hasta los vecinos inclinaron la cabeza.
Donde gobierna Roma, a los leones los cristianos,
donde reina el sol, que gobiernen tus manos
haciendo yunta con mi destino
para que tu placer sea mío
y sea tuya mi pasión.
Donde gobierna Roma, que gobiernen tus piernas,
para ponerlas sobre mis hombros
y sigamos sintiéndonos locos,
en la noche le damos uso a la mesa.
traídos a menos con falsos conceptos de amores que nunca mueren,
me doy por implicado en el estudio del pecado
de tu voz, aquí me tienes.
Donde reina tu voz, estoy yo de esclavo,
esperando, haciendo guardia en el colchón
para adherirme a tu piel de inmediato,
bendito el placer que duerme contigo
tocándote los labios al estremecer.
Encaja los encajes de tu ropa,
que yo quede de amigo
con el perfume de olivos
que al besarte se ha quedado en mi boca.
Otra vez, he padecido de amnesia,
aunque al verte servir comida en la mesa
he recordado que ayer las sillas
sirvieron de hamaca, mujer no te hagas,
que hasta los vecinos inclinaron la cabeza.
Donde gobierna Roma, a los leones los cristianos,
donde reina el sol, que gobiernen tus manos
haciendo yunta con mi destino
para que tu placer sea mío
y sea tuya mi pasión.
Donde gobierna Roma, que gobiernen tus piernas,
para ponerlas sobre mis hombros
y sigamos sintiéndonos locos,
en la noche le damos uso a la mesa.